PP Balears

OPINIONS PP BALEARS

26/08/19
Opinió

Herencia Armengol

Los grandes retos que nos planteó Armengol durante su intervención en el debate de investidura celebrado en junio vienen de sus grandes fracasos durante la última legislatura. Ahora la herencia recibida es la suya y, desgraciadamente, resulta preocupante para la economía y el futuro inmediato de las Islas.

De entrada, la presidenta ha optado una vez más para lograr un pacto de Gobierno con partidos populistas, soberanistas y que cuestionan el marco constitucional. Son los compañeros de viaje que ha elegido para asegurarse de cuatro años más en el Consolat y uno tiene la impresión de que siempre se ha sentido muy cómoda con estos socios. Por eso tiene tanto interés en que Pedro Sánchez copie su modelo a nivel estatal.

Pero luego están las cosas del día a día y aquí, el Govern de izquierdas ha sido el paradigma de la ineficacia durante la última legislatura, más preocupado por la ideología y el sectarismo que por afrontar los problemas reales de las islas y por adoptar las medidas necesarias para frenar la desaceleración económica que se niegan a aceptar.

La realidad es que hoy las Illes Balears están a la cola de las CCAA en todos los indicadores económicos, con un crecimiento estimado del 2%, cuando en 2015 crecíamos por encima del 4%. Con Armengol y su ‘Govern Frankenstein’, hemos pasado de ser la locomotora del crecimiento en España a ocupar el vagón de cola. Y eso, más allá de cifras macroeconómicas, ya ha empezado a tener consecuencias directas en la creación de empleo, con los peores datos en un mes de julio desde 2011.


Por eso, desde el PP consideramos que la bajada de impuestos debería ser el primer paso para volver a generar confianza e impulsar el consumo y la inversión privada. Porque Baleares es una de las CCAA donde el ciudadano medio paga más impuestos: una media de 900 €, más del doble que en 2012.

Pero a pesar de que la economía balear emita señales preocupantes, el Govern sigue mirándose al espejo, encantado de haberse conocido. Ha vivido cuatro años de la inercia positiva de la economía y ese ciclo se le agota. Como siempre que gobierna la izquierda, hemos visto cómo el gasto público se ha vuelto a disparar, sin que se hayan resuelto problemas estructurales de las islas.

Ahí está el grave problema del acceso a la vivienda en nuestra comunidad. Han pasado cuatro años buscando culpables mientras los precios para comprar o alquilar una vivienda se disparaban. La movilidad, o para ser más exactos, los atascos han sido otra de las políticas fracasadas del Govern.

En Educación, el reto fundamental es hacer que nuestra comunidad deje de liderar el fracaso escolar en España, con un 25% en ESO o un 26% de abandono escolar prematuro, frente al 18% de la media nacional.

Otro reto que el nuevo Govern tiene por delante es acabar con las imágenes de playas cerradas por vertidos en cualquier época del año, pero especialmente en el periodo estival. Un Gobierno que se autoproclama verde, ha tenido las playas marrones.

Tenemos también un problema de competitividad con otros destinos y también de modernización y mejora de nuestras zonas turísticas más maduras. Y nada se ha hecho en los últimos cuatro años. Al contrario. Los mensajes contra el turismo han sido constantes.

En 2015, Armengol pedía valentía al PP para defender en Madrid un REB para las islas y un nuevo sistema de financiación. ¿Será coherente para mantener estas reivindicaciones ahora que gobierna el PSOE?

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