PP Balears

OPINIONES PP BALEARS

02/10/17
Opinión

Una llamada al ‘seny’ y al diálogo

El Estado de Derecho y la democracia que todos los españoles nos dimos en 1978 tienen sus ventajas, pero también sus obligaciones. Y entre ellas, está el cumplimiento de las leyes. Porque la democracia nace con la libertad, pero se mantiene con la ley.
El Estado de Derecho ni puede ni debe mirar hacia otro lado cuando de lo que se trata es de garantizar el cumplimiento de nuestro marco normativo. Las leyes nos obligan a todos y su incumplimiento no puede salir gratis. Y si lo que se pretende es cambiar estas leyes, el Estado de Derecho también dispone de los procedimientos legales para poder hacerlo.
A todos nos preocupa la situación que se vive en Cataluña, que tiene mañana su Día D en la hoja de ruta del movimiento secesionista. Espero y deseo que la jornada de mañana 1-0 discurra por los cauces del respeto a los valores cívicos y que se imponga el ‘seny’ de la mayoría de la sociedad catalana frente a la tentación de algunos de buscar la agitación social o la algarada.
No es fácil combatir una afrenta al Estado como la promovida por los independentistas catalanes y, en este sentido, creo que nuestro presidente Mariano Rajoy, el Gobierno, los jueces, Fiscalía y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad han estado a la altura para garantizar la defensa de nuestro de Estado Derecho.
También quiero trasladar todo mi apoyo y el del Partido Popular de las Illes Balears a nuestros compañeros del PP de Cataluña y a todos aquellos alcaldes y concejales de otros partidos contrarios a la causa secesionista que han resistiendo a las amenazas y presiones de los extremistas para que cedieran locales públicos y participaran en un acto ilegal.
Desde una serenidad que algunos han malinterpretado intencionadamente para erosionar a nuestro presidente, el Gobierno ha ido respondiendo en plazo y forma a la afrenta nacionalista y, sobre todo, lo ha hecho con la principal herramienta que ofrece un Estado de derecho como España: el cumplimiento de la ley. Un elemento clave que nos iguala a todos los ciudadanos.
Desde la proximidad cultural, geográfica y afectiva de estas islas con Cataluña, pido a los actuales dirigentes políticos en la Generalitat que rectifiquen, que es necesario volver al marco de la ley para, dentro de esa legalidad, dialogar y buscar acuerdos. Que la política no puede hacerse al margen de la ley. Que cuanto más tarden más daño están haciendo a todos los ciudadanos de Cataluña: a unos porque les están engañando con falsas expectativas y a otros porque les están señalando como traidores a la causa secesionista.
Y hago esta reivindicación desde un territorio insular, con su marcado hecho diferencial, con nuestra riqueza bilingüe y el sentimiento que eso provoca, como ocurre en otras comunidades autónomas, y también con nuestras peculiaridades. Lo hago desde el orgullo de sentirnos mallorquines, menorquines, ibicencos y formenterenses, al mismo tiempo que españoles y europeos.
Y lo hago también desde una comunidad en la que el virus secesionista también está inoculado, desgraciadamente, y en la actualidad está dentro de las instituciones gracias a la bipolaridad de un PSIB-PSOE sin más proyecto que desalojar al PP del poder aún a costa de pactar con quien buscan a fractura de España.
Por eso, no vale la calculada equidistancia de algunos en esta cuestión. Me refiero a aquellos que, frente a la actuación firme del Estado de Derecho, tratan de confundir y justificar la actuación de los que se han situado al margen de la ley.
Y también le hacen un flaco favor al Estado de Derecho y a nuestro país quienes pretendan buscar un rédito político a la deriva de los independentistas. Y mucho menos, quienes utilizan sus cargos públicos y los recursos de todos para censurar la actuación del Gobierno en la defensa del cumplimiento de la ley.
 
 
Porque frente al pulso de los radicales está en juego la defensa de nuestro modelo de convivencia, el que nos ha permitido en los últimos 40 años de democracia convertirnos en uno de los países con mayor prosperidad y bienestar del mundo.
Me gustaría hacer un llamamiento para seguir construyendo este gran país llamado España desde la diversidad y la puesta en valor de la idiosincrasia de cada territorio. Desde la pluralidad cultural, lingüística y social. Donde todos nos sintamos cómodos. Donde las singularidades sumen y no resten. Donde las diferencias nos ayuden a buscar puntos de consenso y no a distanciarnos. Si somos capaces de conseguirlo, todos saldremos ganando.
 
Por eso, frente a aquellos que quieren romper todo lo que hemos construido a lo largo de estos años, defendamos la igualdad, la pluralidad y la solidaridad de todos los ciudadanos de este gran país llamado España.  

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