PP Balears

OPINIONES PP BALEARS

18/07/17
Opinión

Un Consell de Mallorca de barra libre

De todo lo anunciado por el Sr. Ensenyat nos queda una institución engordada artificialmente, con un tremendo sobrepeso del 56% en el número de altos cargos (45 en la actualidad frente a los 29 de la legislatura 11/15 gobernada por el PP) que al final de legislatura supondrá un coste extra de casi 4 millones de € con respecto a la anterior. Una barra libre en toda regla de la que se benefician PSOE, PODEMOS y MÉS sin que, a día de hoy, existan en el Consell de Mallorca nuevas competencias que gestionar.
 
Mientras el Presidente reina, pero no gobierna, se dedica a malgastar el dinero de todos en campañas de autobombo como el Repensem Mallorca que, sospechamos, no aportará absolutamente nada al bienestar de los mallorquines y mallorquinas.
 
Otra de las brillantes ideas de este equipo de gobierno consistirá en dilapidar la friolera de 21 millones de € en el rescate del Túnel de Sóller cuando en apenas 5 años acaba el contrato y se podría recuperar la concesión de forma gratuita. Es éste un asunto especialmente preocupante ya que existe el riesgo de que acabe complicándose en los tribunales tras conocerse la reclamación de una suma muy superior por parte de la empresa concesionaria.
 
Este es el peaje al que nos obliga el Sr. Ensenyat para hacerse la foto más cara de la historia. Una medida populista que acabaremos pagando todos con nuestros impuestos. ¿Es este rescate una necesidad o una urgencia? La respuesta es NO. Simplemente consiste en una nueva maniobra de imagen tremendamente desorbitada.
 
Que una administración incremente el gasto de personal en 12 millones de € con respecto al último presupuesto del PP en 2015 y ningún ciudadano note la mejoría del funcionamiento de esa administración es otro de los mayores y más sonados fracasos del Sr. Ensenyat.
 
Que un político se llene la boca y diga orgulloso que aprueba el presupuesto más social de la historia del Consell de Mallorca y que, en sólo dos años, haya devuelto 14 millones de € del IMAS al Consell de Mallorca es un claro y flagrante ejemplo de mala gestión y, al fin y al cabo, del engaño constante al ciudadano que suponen sus políticas.
 
Que dos años después la mayoría de las inversiones prometidas el primer día no estén ni contratadas es una prueba más de la ineficacia y del enorme decorado propagandístico de este pacto de izquierdas.
 
Que el tan repetido nuevo modelo en carreteras acumule un retraso de más de dos años en las obras tan necesarias y urgentes como el desdoblamiento de la Carretera Llucmajor – Campos o la Ronda Norte de Inca es un ejemplo más de los grandes fracasos del pacto de este pacto izquierdas que, mediada la legislatura, vive en un atasco permanente. El mismo atasco que desespera diariamente a miles de conductores de la Isla.
 
Un Presidente que cada vez que habla se llena la boca con el consenso y el diálogo, que no existen, engaña a todos. Y lo hace sin que le tiemble la voz y sin ningún tipo de remordimiento. El supuesto consenso llega tarde, por sistema después de la correspondiente presentación oficial en rueda de prensa por parte del equipo de gobierno. Este es el maquillaje con el gobierno pretende ocultar sus tics autoritarios y la política de rodillo con los partidos de la oposición.
 
Las infraestructuras del Consell de Mallorca están más colapsadas que nunca mientras crecen las amenazas de cambios normativos para prohibir, recortar y regularlo todo. Eso sí, presumen de sus grandes logros que han consistido en bajar la tarifa de residuos -porque se genera más basura que nunca-, cambiar la fecha de la Diada de Mallorca -sin ningún consenso, ni siquiera entre el equipo de gobierno, convirtiéndola en una pseudodiada dividida en tres- y, por último, pedir todos los informes que haga falta y a quien haga falta hasta que alguno diga que la Feixina sí que es tomba.
 
Otro de los puntales de este gobierno consistía gestionar nuevas competencias del Govern balear si bien, de momento, no ha llegado ni una. A día de hoy, y a falta de 2 años para las elecciones, todo apunta a un nuevo fiasco del Sr. Ensenyat ya que corre el riesgo de que dicho traspaso se haga deprisa y mal, con la posibilidad de que las competencias acaben llegando (si llegan) mal financiadas, eso sí, con todos los altos ya cargos en sus despachos.
 
En definitiva, asistimos al ecuador de un gobierno manirroto, más preocupado por la imagen que de la gestión. Un teatro de izquierdas con mucho maquillaje y efectos especiales. Frente a este despropósito nuestra propuesta siempre ha sido una buena gestión, procurando dar buen servicio público, sin gastos innecesarios y velando por el equilibrio de la administración, lejos de las hipotecas del Pacte que, nuevamente, asoman por el horizonte.