PP Balears

OPINIONES PP BALEARS

05/05/16
Opinión

La levedad del alcalde

Durante este primer cuarto de legislatura en Cort, hemos visto como Mes y la marca blanca de Podemos han sido los que han marcado los tiempos y las pautas a un alcalde que ha renunciado a mantener su propia trayectoria, a pesar del ya largo recorrido en el tiempo que acumula.
De esta forma su prioridad no han sido las personas, sino recuperar la supremacía cultural de los mitos de la izquierda al más puro estilo trágala, concentrando su acción política de gobierno en los símbolos, los gestos, las frases hechas o el exhibicionismo en las redes sociales.
Revisar la lista de los temas que ha impulsado equivale a repasar únicamente prácticas partidistas de reparto de poder, tales como; el incremento de altos cargos y asesores; la declaración de Ciudad Anti-taurina; el derribo de un monumento adaptado a la ley de memoria histórica promovida por ZP; el intento de supresión de las terrazas, primero del Born, y ahora de Oms; la redecoración de la Sala de Plenos según estética partidista; la supresión del castellano en los Premios Ciudad de Palma; el ineficiente sistema de recogida de basuras sin consideración por los ciudadanos; la paralización de licencias; la realización de anuncios de grandes proyectos siempre pendientes de concretar; el cambio de nombre de la oficina dedicada a evitar desahucios; la supresión del apellido Mallorca en el nombre de nuestra ciudad; la creación de un segundo departamento de Personal generador de agravios comparativos; la incapacidad para comenzar la explotación del costosísimo Palacio de Congresos; la utilización de las celebraciones institucionales para la realización de meetings políticos, etc.
Por supuesto, y a pesar de todo lo anterior, los problemas del hambre desaparecieron tan pronto como tocaron el cielo de las moquetas de los despachos, sin tan siquiera haber realizado un sólo cambio de gestión que, eso sí, llevan ya un año estudiando. 
La absoluta levedad unida a un extraño revanchismo y ausencia de dirección política eficaz, les ha llevado a la paralización de la senda reformista iniciada en los años más difíciles de la crisis y que, a pesar de las enormes dificultades, consiguió poner a Palma en el mapa de las ciudades más estratégicas en muchas materias.
Así, no hemos visto ni una sola acción en materia de mejora de los sistemas de atención social a los más necesitados, nada en promoción de la actividad que reduce el desempleo, nada en materia de resolución de problemas de limpieza, nada en mejoras de seguridad, nada en materia de mejoras estéticas para facilitar la acción comercial e incrementar el atractivo turístico, nada en mejoras de promoción de los mercados municipales, nada en reducción de la burocracia y facilidades para los emprendedores, nada en la construcción de nuevos monumentos que permitan un mejor conocimiento de nuestro pasado como gran fuente de sabiduría, nada en mejora de iluminación y ahorro energético diferente de lo ya programado, nada en la promoción del vehículo eléctrico; nada en smartcity; nada en mejora de la gestión del agua, nada en facilitar la extensión de los negocios y la mejora de la confianza empresarial, nada en mejora de la gestión de la venta ambulante, nada en materia de promoción de las potencialidades culturales de la ciudad, nada en la mejora de la conservación del patrimonio, etc.
 Y todo, como decíamos, en un contexto en el que las reformas realizadas en la anterior etapa han facilitado un escenario de crecimiento económico que se traduce en un importante incremento de los recursos municipales, que deberían haberse traducido en beneficios para los ciudadanos en vez de una gestión a favor de los gobernantes. Menos mal que la Ley de Estabilidad Presupuestaria le permite al Área de Hacienda una actuación más discreta, aunque algunos de los asociados la perciba como una soga legal.
En definitiva, no se trata de un balance pobre, sino de un balance más bien negativo por la pérdida de tiempo acumulada, protagonizada por un alcalde leve que básicamente se ha ocupado en cohesionar a los grupos que le respaldan mediante un intento de inventar antagonistas comunes sin los cuales esta nueva izquierda no es nada. Como decía Tocqueville "en política une más compartir un enemigo que una amistad". Es el tributo a la levedad.
 
Pep I. Aguiló Fuster

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